Mito : “El entrenamiento de fuerza es lesivo en niños”

Mito : “El entrenamiento de fuerza es lesivo en niños”

Una de las falacias argumentativas más ex tendidas en la comunidad médica-pediátrica es que el entrenamiento de la fuerza lesiona a los niños y adolescentes. Sin embargo, está muy bien establecido en la literatura, que el entrenamiento de la fuerza es seguro cuando está bien diseñado y supervisado por perso nal responsable idóneo (Loyd, 2014; CNMDIJ, 2018; Faingenbaum, 2009; Behm, 2008; CSM FSTCA, 2001; Faingenbaum, 2016). Además de ser considerado un estímulo beneficioso para la reducción de riesgo lesional en el ámbito del deporte (Faingenbaum, 2016; Lloyd, 2014; Stratton, 2004; Lloyd, 2012).

Paradójicamente, quienes sostienen que el entrenamiento de fuerza es inseguro o provoca lesiones, raramente se cuestionan el impacto de las lesiones que ocurren en el marco de la práctica deportiva y competitiva en el deporte infanto-juvenil.
 Es cada vez más numerosa la participación de los niños y jóvenes en eventos competitivos de diferente naturaleza y con esto viene de la mano, la especialización deportiva temprana. La especialización a veces implica sobreúso, sobreentrenamiento y falta de descanso adecuado. Como consecuencia, obviamente, es de esperarse que se observe un mayor número de lesiones. Informes sugieren que el riesgo de lesiones por prácticas deportivas es alto y constituye un problema de salud pública en muchos países (Caine, 2016). En Estados Unidos un reporte destacó que entre 2001 y 2009 se registraron estimativamente 2.651.581 lesiones en niños y adolescentes menores de 19 años tratados anualmente por lesiones deportivas (Caine, 2016). Se estima que un 40% de esas lesiones se da en niños entre los 5-14 años (Hamill, 1994).

Los deportes con mayores tasas de lesiones por cada 1000 horas reportadas para niños son: • Hockey sobre hielo (rango: 5 a 34,4) • Rugby (3,4 a 13,3) • Fútbol (2,3 a 7,9) 
Para las niñas son: Mitos y realidades | 59 • Fútbol (2,5 a 10,6) • Básquet (3,6 a 4,1) • Gimnasia artística (0,5 a 4,1) (Faingenbaum, 2010). Los golpes, la alta intensidad en las acciones y la carga repetitiva son un denominador común dentro de los mecanismos lesiona les, que involucran desde fracturas hasta tendinopatías (Rians, 1987). Los factores de riesgo asociados a las lesiones en jóvenes deportistas descriptos en la literatura son (Faingenbaum, 2010): • El pico de crecimiento durante la pubertad: incrementa la posibilidad de lesiones de tendón y fracturas epifisiarias.

• El estatus madurativo: los niños con la misma edad cronológica pueden poseer una amplitud en su edad biológica, esto implica que maduradores tempranos y tardíos compiten en la misma categoría, lo que contribuye a incrementar el riesgo de lesiones en los deportes de contacto. • Tamaño corporal: el BMI es un indicador de riesgo de lesión. • Conducción: los niños que son conducidos por entrenadores con experiencia reducen en un 50% el riesgo de lesión. • Género: las niñas tienen un mayor riesgo relativo de poseer lesiones de rodilla y tobillo que los niños

Uno de los puntos de mayor controversia al respecto es el que está relacionado con las lesiones del cartílago de crecimiento. El cartílago de crecimiento puede ser entre tres a cinco veces más débil que el tejido conectivo que lo rodea y menos resistente a las fuerzas de corte y de tensión especialmente durante el pico de crecimiento (Myer, 2009; Maffulli, 2016). Las lesiones en el cartílago de crecimiento son frecuentes y representan entre el 15-30% de las lesiones óseas y suelen ser más comunes por estrés en los deportes de impacto como por ejemplo el fútbol, béisbol, básquet, vóley y gimnasia artística. La edad en donde se producen más fracturas suele ser a los 14 años en los niños y 11 años en las niñas, siendo más frecuente en los niños que en las niñas (Fuchs, 2022). La mayoría de estas lesiones son producto del sobreuso, o sea, del alto volumen de entrenamiento reiterativo sobre acciones de carácter explosivo y balístico. Respecto al entrenamiento de la fuerza y su incidencia en este tipo de lesiones, existen escasos reportes de lesiones del cartílago de crecimiento mediante el entrenamiento de la fuerza, muchas de estas causadas por técnica inapropiada, carga inadecuada o falta de supervisión calificada (Faingenbaum, 2010). Por ejemplo, Jenkins et al (1986) reportó el caso de una fractura bilateral de la epífisis del radio distal en un niño de 13 años luego de intentar levantar por encima de su cabeza una barra de 30 kg en un gimnasio de garage y sin supervisión!!!. También se reportaron lesiones bilaterales de radio y cúbito distal en dos levantadores de pesas (Gumbs, 1982). Uno de 14 años que pierde el control de la barra en un press de hombro con 68 kg con sus muñecas en hiperextensión. Mientras que el otro niño de 12 años perdió el control en un jerk y se le desvió la carga hacia atrás quedando las muñecas en hiperextensión y provocando la lesión. En ambos casos exceso de carga y errores técnicos provocaron las lesiones. Recientemente Ercan (2020) reportó una fractura de epífisis bilateral distal de radio en un levantador de pesas de 16 años luego que se le resbalara la barra con 98 kg realizando un push press. El razonamiento sobre el potencial lesivo del entrenamiento de la fuerza no se sostiene frente a la evidencia, ya que NO se reportaron lesiones en los cartílagos de crecimiento en estudios retrospectivos con entrena miento de la fuerza bajo guía y supervisión de profesionales. Además, los riesgos de lesión pueden ser superiores en actividades que involucren saltos, aterrizajes o golpes. Teniendo en cuenta toda la evidencia al respecto y siguiendo las diferentes recomendaciones podemos asegurar que el entrenamiento de la fuerza en niños y adolescentes es seguro y mucho menos riesgoso que las actividades deportivas competitivas para esos grupos de edad. Las posibles lesiones que se pueden relacionar al entrenamiento de la fuerza obedecen a una inadecuada supervisión profesional, una inadecuada enseñanza de la técnica y una inapropiada carga de entrenamiento. Además, no solo el entrenamiento de la fuerza no es lesivo per se, sino que es un gran medio para reducir el riesgo de lesiones en el deporte (Lehnhard 1996) (Cahill, 1978; Hejna, 1982) y se recuperan más rápido de las mismas (Hejna, 1982)    
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FUENTE:  libro
Entrenamiento de la fuerza en niños y adolescentes* x PABLO AÑON